Sostenibilidad: el gran reto para los fabricantes de envases y etiquetas

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Vivimos en una sociedad cada vez más concienciada con el cuidado del medio ambiente. Las imágenes de gran cantidad de basura en el mar han calado en los ciudadanos, que reclaman soluciones a las marcas, pero no quieren renunciar a la funcionalidad de los envases de un solo uso.

La solución a esta difícil combinación pasa por el ecodiseño, que consiste en incorporar criterios ambientales en el desarrollo de cada producto o servicio, intentando disminuir su impacto en todo su ciclo de vida, pero se centra especialmente en las materias primas utilizadas y la gestión de los residuos.

El mercado de los envases de un solo uso se está mirando con lupa y las marcas buscan soluciones más sostenibles. El sector de las etiquetas ya está trabajando en este sentido y ofrece soluciones respetuosas con el medio ambiente como las etiquetas de papel con certificado FSC®, que garantiza que la pasta de papel utilizada proviene de bosques gestionados de manera responsable y sostenible; las etiquetas encolables de papel reciclado; las etiquetas autoadhesivas de papel con adhesivo wash off para envases retornables, que pueden sustituir a las etiquetas plásticas wash off reduciendo su impacto; o las etiquetas transparentes de PET reciclado, que favorecen la economía circular al incluir en el proceso de fabricación plástico reciclado.

Conseguir que estos residuos se gestionen de manera responsable y puedan volver a convertirse en materias primas para la industria (lo que se conoce como economía circular) es el reto final del proceso que conseguirá reducir la cantidad de residuos que llegan a los vertederos o, en el peor de los casos, al medio ambiente y a los océanos.

Uno de los principales obstáculos en la implantación de la economía circular y el ecodiseño es el del precio: los materiales sostenibles son más caros que los que no lo son y conseguir que los procesos sean más eficientes pasa también por la inversión. El reto actual para las empresas es conseguir que esta inversión en sostenibilidad sea rentable, una tarea compleja pero que debe asumirse como necesaria en la estrategia a medio y largo plazo de las compañías: no subirse a esta ola puede suponer la no supervivencia.

Y es que la sostenibilidad es la principal tendencia de consumo de los últimos años que ha llegado para quedarse. Lo confirman los diversos estudios que muestran que los consumidores están dispuestos a pagar más por la sostenibilidad. Uno de ellos es el de ProCarton de 2017, que reveló, entre otros datos, que el 77 por ciento de los consumidores europeos está dispuesto a pagar más por un envase respetuoso con el medio ambiente.