Miembros de toda la cadena de valor debatieron sobre industria 4.0 en el XX Congreso

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El vigésimo congreso de ANFEC ha tenido como protagonista a la industria 4.0. La asociación ha invitado a conferenciantes que han hablado a los asistentes sobre los retos y los beneficios de sumarse a esta tendencia, pero para conocer el alcance global de estas novedades era importante contar con la visión al respecto tanto de proveedores como de clientes finales.

Por eso uno de los grandes atractivos del encuentro ha sido la celebración de una mesa de debate con representantes de toda la cadena de valor: Paulo Souto, de Sistrade; Xavier Masdevall, de UPM Raflatac; Jordi Grau, de XEIKON; Duarte Sousa, de Olegario Fernandes y Bárbara Mendoza, de Perfumes Loewe.

El coloquio, titulado La Magia de la Cuarta Revolución Industrial se celebró el viernes 11 de mayo y estuvo moderado por el coach Rafeek Albertoni, que animó a los congresistas a afrontar los cambios con una actitud positiva. “El cambio llega y rompe nuestros esquemas, nos saca de nuestra zona de confort”. La clave, desde su punto de vista, está en ser flexibles pero manteniéndose firmes.

La industria 4.0 no es una opción, “es un tren al que hay que subirse”, afirmó Jordi Grau, de XEIKON. “Para nosotros es un cambio en la cultura empresarial”, explicó Bárbara Mendoza, de Perfumes Loewe. “Significa poner en el centro al cliente. Antes poníamos nuestro producto en el mercado para que el cliente lo comprara. Ahora el consumidor quiere elegir y sentirse escuchado; y nosotros le queremos conocer, entender y ofrecerle lo que quiere”.

Esa necesidad de poner al cliente en el centro es también fundamental para Xavier Masdevall, de UPM Raflatac. “El consumidor, que somos todos nosotros, es cada vez más exigente, quiere tener toda la información y esa información está disponible gracias a las nuevas tecnologías”.

Para Paulo Souto, de Sistrade, la industria 4.0 supone un cambio en el modelo de negocio, pero, sobre todo “cambia la forma interna de trabajar, hay que descentralizar las empresas y la tecnología es muy importante en este proceso”. Y en esa línea de adoptar una nueva forma de trabajar, Jordi Grau hizo hincapié en las diferencias entre digitalizar una empresa y hablar de 4.0. “La industria 4.0 va más allá de introducir la tecnología digital, es una cuestión estratégica”.

El proceso de transformación digital puede eliminar puestos de trabajo. Pero, para Bárbara Mendoza no hay que ser pesimistas, ya que “va a crear otros”. De hecho, afirmó, el 95 por ciento de los trabajos del futuro todavía no existen. Además, reconoció que para Perfumes Loewe la transformación digital forma parte de un cambio en la cultura empresarial: “nosotros llevamos dos años en este proceso y estamos transformando toda nuestra forma de relacionarnos con proveedores y clientes para alinearnos con las exigencias del cliente final”.

En esa misma línea se mostró Duarte Sousa, de Olegario Fernandes, que reconoció que su empresa está trabajando “para digitalizar todos los procesos” y así ser más eficientes.

El presidente de ANFEC, José Ramón Benito, cerró el debate planteando una pregunta que la mayor parte de los asistentes se estaba haciendo: ¿dónde quedan las etiquetas en todo este proceso? El encargado de contestarle fue Xavier Masdevall, que afirmó que las etiquetas aportan valor a un producto. “La etiqueta tiene que ayudar a llegar a los clientes, a posicionarse y a vender más”.

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